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¡Qué
malvados
los
argumentos
de Dan!
Grupos de cristianos en Corea del Sur protestan frente a un teatro de Seúl durante el estreno de la película “El Código Da Vinci” el pasado 18 de mayo. En las pancartas se lee: “El Código Da Vinci no es real” y “El Código Da Vinci no es más que ficción”. Foto: CNS/Reuters
Arzobispo de San Francisco da algunas respuestas
al Código Da Vinci

Por el Arzobispo George Niederauer

“Una mentira llega a mitad de camino alrededor del mundo, cuando aún la verdad se esta poniendo las botas.” —Mark Twain

El Código Da Vinci es ficción pero el autor hace afirmaciones acerca de la historia y las presenta como hechos aceptados comúnmente — Laura Miller, Revista del New York Times

Carl Olson nos ha mostrado que este libro de gran éxito de venta, se desarrolla en varios niveles: misterio, romance, emocionante, conspiración, y manifiesto espi-ritual. La película se desarrolla en muchos de esos mismos niveles. Como Amy Wellborn indica, El Código Da Vinci es ficción pero el autor hace afirmaciones acerca de la historia y las presenta como hechos aceptados comúnmente, los introduce con frases como “los historiadores dicen” y los eruditos creen”.

Los críticos hablan

Algunos lectores dirán que los fieles están simplemente reaccionando por miedo y enojo hacia el libro que reta la fe de ellos. Por eso, es importante escuchar a los críticos que escriben desde una perspectiva literaria, sin ningún prejuicio religioso.

Laura Miller, en la Revista New York Times (“The Da Vinci, el 22 de febrero del 2004, p. 23): que gran parte del material acerca de Maria Magdalena y el Convento de Sión depende de los documentos falsificados colocados en la Biblioteca Nacional en Paris por Pierre Plantard, “un villano empe-dernido con un récord criminal por fraude y afiliación a grupos de derechas anti-Semíticos del tiempo de la guerra.” Miller concluye: “La única cosa más poderosa que una conspiración global, parece ser nuestro deseo de creer en una.”

Estas son algunas de las falsedades más importantes en El Código Da Vinci y al lado ponemos las verdades correspondientes que, como Twain dijo, están ahora “poniéndose las botas.”

CDV: Brown sostiene que, hasta el concilio de Nicea (325 A.D.), “Jesús era considerado por sus seguidores como un profeta mortal...un hombre grandioso y poderoso, pero un hombre solamente. No el Hijo de Dios.” Y que que el empe-rador Constantino consideró a Jesús divino hasta el siglo cuarto.

VERDAD: La Carta de San Pablo a los Filipenses (c. 55 A.D.) describe a Jesús como el Hijo de Dios y adorado como Señor. En el Evangelio de San Juan, escrito casi doscientos años antes de que Constantino hubiera nacido, el Apóstol Tomás ve a Jesucristo resucitado y exclama. “¡Señor mío y Dios mío!”

CDV: “Jesús era Judío, y el decoro social de aquel tiempo prácticamente prohibía a un hombre Judío permanecer soltero.”

VERDAD: Jesús no estuvo casado, como tampoco el profeta Jeremías, Juan el Bautista, el apóstol Pablo, y los miembros de la comunidad de Esenio.

Si el “decoro social” hubiera sido una gran prioridad para Jesús él no hubiera sanado a la gente en Sábado, hablado con la mujer samaritana junto al pozo, tirado las mesas de los vendedores en el Templo, o socializado frecuentemente con los pecadores públicos.

El Evangelio de San Mateo muestra está la enseñanza de Jesús acerca del celibato,: “Hay hombres que nacen incapacitados para casarse. Hay otros que fueron mutilados por los hombres. Hay otros que por amor al Reino de los cielos han descartado la posibilidad de casarse. Entienda el que pueda.” (Mateo 19:12).

CDV: “La Biblia tal como la conocemos hoy día fue compuesta por el pagano emperador romano Constantino el Grande.”

VERDAD: Hacia el año 150 A.D. (175 años antes de

Constantino) los escritores cristianos ya mencionaban a los cuatro evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y las cartas de Pablo como las fuentes más fidedignas de información acerca de la vida de Jesús y la fe de los apóstoles.

CDV: Según Brown “el partido de Pedro” entre los primeros cristianos difamó y convirtió a María Magdalena en un demonio y con ella a todas las mujeres.

VERDAD: Desde el principio, la Iglesia ha honrado a Magdalena por su fidelidad al pie de la Cruz y en la tumba. Los escritores Cristianos la describen como “el apóstol de los apóstoles” porque ella llevó la buena noticia de la resurrección de Cristo. La Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa María Magdalena el 22 de julio cada año, y muchas iglesias están dedicadas a ella como su patrona.

CDV: “... Esa es la definición de la fe: aceptación de aquello que nos imaginamos que es verdad, aquello que no podemos probar.”

VERDAD: Esa es una definición de la fe del que no cree. ¿Cómo define la fe el creyente? Quizá como “una respuesta humana a Dios,”o “un asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado.

CDV: “Prácticamente todos los elementos del ritual católico -la mitra, el altar, la doxología, la comunión, el acto de ‘comer a Dios’ fueron tomados de las religiones paganas anteriores.”

VERDAD: Desde hace mucho tiempo se ha probado que las raíces del ritual católico proceden de la adoración judía, lo cual no sorprende, puesto que los primeros cristianos eran judíos no paganos. El Templo en Jerusalén tenía altares, la do-xología tiene su origen en los Salmos 8, 66 y 150, la comunión tiene su origen en la Pascua Judía, celebrada por Jesús y los otros doce judíos en la Última Cena.

CDV: “Al principio el Cristianismo honró el día de descanso (Sabat) Judío en el Sábado, pero Constantino [siglo IV] lo cambió para que coincidiera con la ve-neración del día pagano sol.

VERDAD: Jesucristo resucitó de entre los muertos el primer día de la semana, el domingo, por lo tanto, la Eucaristía semanal se ce-lebraba desde el principio en “el Día del Señor” el domingo. Esto es lo que dice San Justino Mártir, escribiendo el año 165 A.D.: “Tenemos la asamblea común el primer día de la semana, el día en el que Dios puso en fuga a la oscuridad y al caos y creó el mundo, y porque el mismo día nuestro salvador Jesucristo resucitó de entre los muertos.”

Lo único que hizo Constantino fue declarar en el año 321 A.D. que el domingo era día de descanso.

CDV: “La Iglesia comenzó una campaña difamadora en contra de los dioses y las diosas paganas, dando a sus símbolos divinos un significado de maldad.”

VERDAD: Eso es lo que las religiones monoteístas hacen - se oponen a la adoración de docenas o cientos de grandes y pequeños dioses. El Islam también reemplazó la adoración de los dioses menores en las tierras donde se extendió.

CDV: “La Iglesia quemó en la hoguera a más de cinco millones de mujeres [por brujas].”

VERDAD: Los especialistas serios están de acuerdo que la mayoría de las personas que fueron ejecutadas como brujas (20 por ciento eran hombres) murieron entre los años 1500 y 1800 A.D. Estos historiadores calculan un total de 40.000, con un límite máximo de 50.000. La mayoría de estos eran ciudadanos pobres, ordinarios y no muy populares, pero no mujeres fuertes, e independientes como las describe Brown. Sus acusadores eran generalmente conciudadanos, y no clérigos. Más de la mitad de los acusados fueron absueltos. Varios papas condenaron la práctica de la ejecución de las brujas. Brown multiplica el número total de victimas por 100, y después le echa la culpa a la Iglesia Católica.

¿Por qué se creen estas mentiras tan fácilmente?

Calr Olson sugiere varias características de la cultura posmoderna que hace de un libro como El Código Da Vinci muy atractivo: una actitud relativista hacia la verdad y la religión; una aversión a la autoridad religiosa; un afecto por las alegaciones basadas en la intriga; una creencia de que la verdad es maleable y se puede adaptar a los deseos de cada persona.

¿Es “el Código Da Vinci” anticatolico?

Ciertamente que sí es. Por lo menos el libro es anti-católico y anti-cristiano. Por ejemplo, no solamente hay mil millones de católicos quienes creen que Jesús es divino, recitan el Credo de Nicea y aceptan los libros del Nuevo Testamento y rechazan los evangelios Gnósticos; los protestantes -que son 800 millones en todo el mundo-y los cristianos ortodoxos - más de 200 millones-son también culpables de la misma manera de pensar cristiana, aunque no se les menciona en El Código Da Vinci. Por el contrario, es “la Iglesia” la que hace esas cosas horribles.

El Código Da Vinci-el libro y probablemente la película-les presenta a los católicos una serie de problemas, y la mejor manera de resolverlos es conociendo las verdades de fe de nuestra Iglesia y su historia. Hay un reto más fuerte que es el mundo del espectáculo que no sabe mucho del catolicismo, no le gusta lo que cree que sabe, no quiere conocer más, y no puede dejar la fe católica, la práctica y la imagen en paz.

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