| La
madre Amparo Muñoz se despide de la diócesis |
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| Linda Romero, a la izquierda, se despide de la madre Amparo Muñoz, C.J.C., al final de la misa de medio día el pasado 14 de mayo en la parroquia de la Inmaculada Concepción. Foto: Luis Gris Elizarrarás | |
Congregación enviará otra religiosa
en septiembre Por Luis Gris Elizarrarás Entre lágrimas, vivas y abrazos despidieron el pasado 14 de mayo líderes y feligreses de la parroquia de la Inmaculada Concepción a la madre Amparo Muñoz, superiora de las Hermanas Catequistas de Jesús Crucificado. “Gracias por permitirme ser parte de su crecimiento en la fe, en la búsqueda del amor de Dios y por todo el cariño que he recibido de esta comunidad” dijo la madre Muñoz al finalizar la misa de ese domingo. “Todos estaremos unidos en la oración”. La madre Muñoz fue electa en mayo como vicaria general de su congregación, la cual tiene su convento en Guadalajara, México. Cada cinco años la congregación realiza una evaluación del trabajo misionero y evangelizador en los países a los que sirven: Tchad (África), Guatemala, Italia, México y en los Estados Unidos y eligen a la nueva directiva. La madre Muñoz sirvió por cinco años para la diócesis de Sacramento en las parroquias de San Carlos Borromeo, la Inmaculada Concepción y en los campos migrantes. Desde su llegada la religiosa se dio cuenta que la forma de catequizar en la diócesis estaba marcada en gran parte por la nueva cultura, ya que a pesar de que los católicos hispanos son en su mayoría mexicanos, sus vidas están afectadas por el estilo de vida de Estados Unidos. “Yo quería que se diera misa diaria en las mañanas en español, pero la realidad era que muy poca gente asistía, porque aquí mamá y papá en su mayoría tiene que trabajar”, comentó en entrevista la madre. “Salí pues a visitar a las familias que conforman la parroquia y me di cuenta de sus necesidades y su gran necesidad de crecer en su fe”. La madre Muñoz comprobó que las familias hispanas necesitan mucho estudio en la fe, de forma sistemática y continua. “El hispano se siente solo, sin voz, amenazado por ser deportado, de no tener tiempo para estudiar un idioma tan difícil y sin conocer las leyes de este país”, comentó. “Afortunadamente en la Iglesia encuentra refugio y una nueva familia”. El diácono Gerald Paul, administrador parroquial de la Inmaculada Concepción, durante una fiesta de despedida después de misa, le agradeció públicamente a la madre por su contribución a la comunidad. “Usted ha hecho una gran diferencia en esta parroquia, quiero que sepa que estamos muy agradecidos con usted. Que Dios la bendiga a usted y a su congregación”. Con la voz entrecortada, un feligrés le dijo a la madre Muñoz: “Ya se va usted y ahora a quién le vamos a contar nuestros problemas. Habemos quien no la podemos ir a visitar porque no tenemos papeles”. La congregación mandará a otra religiosa a la parroquia de la Inmaculada en septiembre para continuar el trabajo de la madre. “De mi parte agradezco a Dios el haber trabajado con mis hermanos hispanos en la diócesis de Sacramento”, dijo la madre Muñoz. “Que el Señor los cuide mucho y recuerde pidan mucho por mí que yo haré lo mismo por ustedes”. |
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