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Los partidarios del DREAM Act se reunieron durante un foro de la comunidad en la Preparatoria de la Libertad en Brentwood, California, el 31 de mayo. La medida garantizaría la residencia legal temporal por hasta seis años a estudiantes universitarios y de colegios comunitarios que son indocumentados.
Foto: CNS de Greg Tarczynski

Iniciativa beneficiaría a estudiantes indocumentados

Por Monica Leifer
Especial para The Catholic Voice

Más de 1,000 personas de todo el Condado de Contra Costa se unieron en una marcha en Brentwood el mes pasado para apoyar el DREAM Act, una propuesta de ley a nivel federal que garantizaría residencia legal temporal por hasta por seis años a estudiantes universitarios y de colegios comunitarios.

A estos estudiantes se les otorgaría la residencia permanente una vez se graduen de una institución de educación superior, hayan estudiado por lo menos dos años para obtener un título de pre o post-grado, o hayan servido al menos dos años en el ejército de los Estados Unidos.

La residencia temporal es necesaria, según los defensores de la iniciativa, para permitir que los estudiantes paguen matrícula de residentes y que reciban ayuda financiera, lo cual está actualmente prohibido para estudiantes indocumentados.

Para obtener la residencia temporal, el estudiante tiene que haber llegado a este país hace más de cinco años, siendo menor de 16 años. También tiene que haber permanecido en la escuela y no debe haber tenido problemas con la justicia.

El DREAM Act (El Acta para el Desarrollo, Ayuda y Educación de los Menores Extranjeros, por sus siglas en inglés) fue introducido en el Senado en el 2003 como una iniciativa aislada. Ese mismo año, la Cámara de Representantes debatió el tema con el nombre de Acta de Ajuste Estudiantil (HR 1684). Ambas propuestas se quedaron en el limbo hasta noviembre pasado, cuando un grupo de senadores de ambos partidos reintrodujeron el DREAM Act del 2005 como S. 2075.

El DREAM Act estaría en camino de convertirse en ley este año si hubiera pasado ambas cámaras del Congreso y hubiera sido firmado por el presidente. Pero en vez de eso, el pasado 25 de mayo, el Senado de los Estados Unidos aprobó el DREAM Act dentro del paquete de la Amplia Reforma de Inmigración del 2006—S. 2611—, arrojándolo dentro de una ardiente discusión política. La Cámara de Representantes, por su parte, aprobó una reforma inmigratoria en diciembre que no se refiere a la legalización de inmigrantes indocumentados, sino que se enfoca en la seguridad en la frontera y en posibles castigos para patrones que empleen indocumentados.

Al cierre de esta edición un Comité de Conferencia tendría que ser nombrado para conciliar las dos versiones. La fecha para este nuevo debate no se ha determinado aún.

Los defensores del DREAM Act dicen que su aprobación beneficiaría alrededor de 65.000 personas en los Estados Unidos.

“Como están las cosas ahora, muchos estudiantes no tienen ganas ni siquiera de terminar el bachillerato. Ellos saben que una vez que se graduen no van a conseguir trabajo sin un número de seguro social ni una tarjeta de residente”, dijo Teresa Flores, organizadora juvenil de CCISCO, una comunidad ecuménica de apoyo para los residentes de Contra Costa, la cual organizó la marcha y la vigilia de Brentwood.

“Lo que estamos defendiendo aquí es el trabajo duro de unos niños que no tienen la culpa de lo que sus padres hayan hecho”, dijo Steve Pehanich, director ejecutivo de Caridades Católicas de California. “Muchos muchachos ni siquiera saben de su estatus inmigratorio hasta que se presentan a la universidad”.

El Centro Nacional de Leyes Inmigratorias, que apoya los derechos de los inmigrantes, dice que, de ser aprobada, la iniciativa del Senado de los Estados Unidos tendría un impacto positivo en la vida de los estudiantes que clasifiquen, ya que incrementaría de manera dramática sus futuras ganancias.

Adversarios de la propuesta, como la Federación para la Reforma Inmigratoria Americana (FAIR), aseguran que el DREAM Act es una amnistía disfrazada de propuesta educativa. La organización argumenta que esta pone a ciudadanos americanos en competencia directa con residentes indocumentados por la cada vez más escasa ayuda financiera.

“Este beneficio se está ofreciendo al mismo tiempo que todas las universidades estatales están subiendo el costo de sus matrículas y están recortando los beneficios educativos”, dijo Dan Stein, el director de FAIR, en la página de Internet de la organización.

FAIR también cree que es injusto que se les deje a los estudiantes indocumentados pagar matrícula de residentes—lo cual es un subsidio—cuando americanos de otros estados tienen que pagar la matrícula completa.

California es uno de sólo nueve estados que en la actualidad cobra matrícula de residentes a estudiantes indocumentados que han estado aquí por al menos tres años y que se graduan de escuelas locales. Sin embargo, este beneficio, el cual se traduce en un ahorro de hasta $24.000 al año, a menudo es insuficiente sin la ayuda financiera federal.

Una versión del DREAM Act en California (SB 160) fue aprobada por el Senado estatal y se está discutiendo en el Comité de Educación Superior de la Asamblea. La propuesta garantizaría asistencia financiera a estudiantes indocumentados que se han matriculado en cualquier universidad estatal o colegio comunitario en California.

Sin los cambios propuestos a nivel federal, sin embargo, los estudiantes indocumentados no tendrán derecho a trabajar en el país después de su graduación.

Francisco Estrada, director de política pública de MALDEF (Fondo Mexicoamericano para la defensa Legal y Educativa, por sus siglas en inglés), está convencido de que el Congreso de California, en su mayoría Demócrata, aprobará la iniciativa. Lo que no se sabe, dijo, es si el Republicano gobernador Arnold Schwarzenegger planee firmarla.

La estudiante de la Universidad de California Davis Gretel Quintero es una de 3,500 estudiantes indocumentados en California que se beneficiarían. Quintero, quien se graduó en el 2004 como la segunda mejor de su clase en Stockton, está a punto de perder su cupo en la universidad por no tener residencia legal. Ella también necesita ayuda financiera para poder pagar los $5,400 correspondientes a la matrícula de residente por tres clases.

“No he podido comprar mis libros y no puedo ni pensar en el dinero que tengo que pagar para seguir estudiando”, dijo.

Los defensores de los derechos de los inmigrantes están concientes de la dura batalla que tendrán que continuar peleando, pero Al Hernández Santana, director asociado para Asuntos Hispanos de la Conferencia Católica de California, es optimista.

El señala que la Iglesia Católica apoya tanto el DREAM Act federal como el de California.

“El respaldo de la senadora Diane Feinstein es muy importante porque ella es muy respetada tanto por Demócratas como por Republicanos”, Hernández dijo. Feinstein ratificó su apoyo a la iniciativa en marzo.

Estrada de MALDEF, está también complacido con la aprobación del DREAM Act por parte del Senado de los Estados Unidos.

“El DREAM Act cambiaría la vida de la mayoría de los estudiantes indocumentados. Eso sí es seguro”, dijo.

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