| Precaná:
pláticas para las parejas antes del matrimonio |
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| Fabiola Rentería y Pastor Medina comparten su deseo de recibir el sacramento del matrimonio durante una charla de Precaná en el Centro Pastoral Diocesano durante el verano. Foto: Luis Gris Elizarrarás | |
La preparación
para el sacramento Por Luis Gris Elizarrarás “Cuando una pareja decide casarse por la Iglesia es porque se quieren comprometer a amarse tan profundamente como Dios nos ama. No hay otro interés de por medio, no es porque alguien quiera recibir la green card o porque haya un embarazo de por medio. Todo debe ser por amor”, dice el padre Carlos Nelly, párroco de San Antonio en Winters. Cada dos meses decenas de parejas reciben pláticas prematrimoniales “Precaná” en el Centro Pastoral de la Diócesis de Sacramento, como uno de los requisitos para poderse casar por la Iglesia. “La Iglesia se dio cuenta de la importancia de preparar a las parejas para este sacramento tan decisivo. Precaná pone esas semillas en ellos para que no se alejen de su fe y para que sepan que Dios debe ser el centro de sus vidas”, comenta Germán Toro, director del Apostolado Hispano de la diócesis de Sacramento. Durante el curso prematrimonial, Fabiola Rentería y Pastor Medina, que habían convivido sin casarse durante algunos años, sintieron que habían aprendido más sobre su fe. Rentería quiere lo mejor para sus hijos. Ella no conoció a su padre y dice que su “mamá sufrió mucho porque antes se trataba muy mal a una mamá soltera”. Pero el factor que influyó más en esta pareja para recibir el sacramento fue que su hija menor, de seis años de edad, los cuestionaba sobre por qué no comulgaban durante la misa. “Yo quiero que mis hijos sigan el buen camino, pero tenía que darles el ejemplo”, explica Rentería. Por su parte su esposo dice quererse acercar más a Dios. “Yo escuché en la plática que uno debe confesarse con regularidad para recibir la comunión. Desde que hice mi primera comunión no me he confesado”, dice. Blanca y Jesús García, colaboradores de Precaná, dicen sentirse satisfechos de que las pláticas les abren los ojos a las parejas en temas como la comunicación, la planificación natural de la familia y la educación de los hijos. “Además las parejas se acercan a su fe y la comienzan a conocer más”, dice la señora García. Ella y su esposo también se casaron después de vivir juntos, pero asegura que “remediar las cosas a tiempo es el mejor ejemplo para los hijos”. El señor García por su parte indica que aquí en este país son todavía más urgentes las pláticas prematrimoniales, “porque la mayoría de las parejas no cuentan con familiares como los padres y abuelos. Normalmente ellos tienen un peso moral en sus vidas y son los que los guían por el buen camino”. Las parejas después de Precaná tienen un primer inicio que les permite acercarse más a Dios y valorar más a su familia. En el caso de Jesús García y Guadalupe Vegas, la mayor motivación fue cumplir un sueño desde que se conocieron. Ellos iniciaron su vida de pareja en México, pero querían trabajar y venirse a los Estados Unidos antes de casarse para poder darles una mejor vida a sus hijos y poder tener una fiesta en grande. “Aquí en este país se piensa diferente. En México uno quiere tener una fiesta de ricos por un día aunque viva como pobre todo el año. Pero hoy queremos una fiesta sencilla, para poder darles educación y un buen ejemplo a nuestros hijos”, dice García. Por su parte Luz Alma Toro, coordinadora junto con su esposo, dice que “al casarnos, cada uno de nosotros trae cosas buenas y malas. Hay que ir sanando y dejar que la fe de cada pareja dirija su familia.” |
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