| Sí se puede erradicar la violencia doméstica | ![]() |
| Durante el taller “Sí se puede!,” cinco mujeres y un hombre recibieron un reconocimiento por su lucha contra el maltrato en el hogar. Foto: José Luis Aguirre | |
Más de 200 personas asisten a taller informativo y de prevención contra la violencia en el hogar Por José Luis Aguirre El pasado 30 de septiembre, seis organizaciones comunitarias del Área de la Bahía se unieron para realizar por primera vez el taller “¡Sí se puede!”, cuyo fín fue el de concientizar contra la violencia doméstica. Caridades Católicas de San Francisco, Woman INC, POCOVI, Mujeres Unidas y Activas, Homeless Prenatal y El Buen Samaritano, ofrecieron información sobre los recursos disponibles para quienes sufren abuso en su hogar. “La violencia intrafamiliar es un pecado grave: uno que viola todas las nociones de amor y de familia en nuestra sociedad” dijo el arzobispo George Niederauer a los asistentes al evento realizado en la Catedral de Santa María de San Francisco. Explicó que los Obispos Católicos de Estados Unidos publicaron en 1992 y en el 2002 el documento “Cuando pido ayuda”: Una respuesta pastoral a la violencia doméstica contra las mujeres en la que condenan la violencia en cualquier forma —física, sexual, psicológica, o verbal— ya que no sólo es pecaminosa sino que, dependiendo de su gravedad, es considerada un crimen que castigan las autoridades. En entrevista con El Heraldo Católico, el arzobispo Niederauer recordó que cuando él fue ordenado como sacerdote en 1962, muchos párrocos, padres de familia, abuelos y hasta consejeros les recomendaban a las mujeres que habían sido abusadas por sus esposos que regresaran con ellos, lo que en muchos casos las llevó hasta la muerte. “Hoy hemos aprendido que la violencia es intolerable, que es una enfermedad y que puede estar relacionada con el abuso de drogas o alcohol y que las mujeres tienen que salir y escapar de esa situación”, comentó. Acto condenado por la Iglesia El Derecho Canónico de la Iglesia apoya este argumento al declarar: “Si alguno de los esposos causa grave perjuicio mental o físico a su cónyuge o a sus descendientes; o de otra manera hace la vida diaria demasiado difícil, ese esposo da a su cónyuge una causa legítima para dejarlo; bien sea por el decreto oficial del Obispo de la Diócesis o en su propia autoridad si su vida corre peligro”. El arzobispo le pidió a las parroquias y organizaciones que traten el tema de la violencia doméstica como una prioridad. “Las mujeres abusadas pueden encontrar en la Iglesia un refugio de ayuda”, recalcó el arzobispo. “Para los abusadores, la Iglesia también es un lugar para guiarlos en cómo buscar ayuda y conversión”. Reconocimiento a heroínas Ese día también se entregaron los premios “Rosario Navarrete”, un reconocimiento a las mujeres que dejaron atrás la violencia doméstica y que hoy trabajan en diferentes organizaciones para que otras mujeres sigan su ejemplo. Precisamente, Rosario Navarrete fue la inspiración de estos galardones por su labor para combatir la violencia intrafamiliar. A ella la vida le mostró a muy temprana edad el rostro de la violencia doméstica. Se casó muy joven, escapando de un padre abusivo para encontrar un esposo que también la maltrataría por 17 años. “Afortunadamente pude encontrar a alguien que me enseñó que existen relaciones sin violencia y llenas de amor y entendimiento” comentó Rosario refiriéndose a su segundo esposo y a la oportunidad que tuvo de descubrir el tesoro que es una familia donde la violencia no es bienvenida. Por 16 años, Navarrete trabajó para la ciudad de San Francisco como directora asistente del Departamento sobre el Estatus de la Mujer y se encargó de liderar un proyecto para que las autoridades locales brindaran respuestas a las víctimas de violencia doméstica. Como vicepresidenta de ALIANZA, Alianza Latina Nacional para la eliminación de la violencia doméstica, Rosario buscó alternativas y soluciones para este problema, especialmente en la comunidad hispana. Por más de 23 años esta mexicana ha trabajado incansablemente para erradicar la violencia intrafamiliar. Su hoja de vida revela su dedicación y compromiso al servicio de las víctimas. En 1982 trabajó para la Fiscalía de San Francisco en el proyecto de violencia familiar, en donde aprendió a abogar por las mujeres maltratadas, y como coordinadora capacitó a los oficiales e investigadores para evitar que estas mujeres y sus hijos volvieran a convertirse en víctimas cuando denuncian a sus parejas y tienen que pasar por el sistema de justicia criminal. Según los organizadores del evento, el que los premios lleven su nombre es una forma de agradecer su labor. *Diana Otero de Caridades Católicas contribuyó a este reportaje. ¿ Dónde encontrar ayuda? Ayuda El Buen Samaritano |
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