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Residentes se quejan de
la calidad
del agua
Alberto Velásquez, al centro, y Alex Morales, integrantes de NVOP, comparten impresiones con feligreses de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, Colusa, donde se quejaron de la mala calidad de agua potable. Foto: Luis Gris Elizarrarás

250 encuestados quieren mejor
servicio de agua potable

Por Luis Gris Elizarrarás
El Heraldo Católico

¿Se imagina beber una taza de café con olor a huevo podrido? ¿Bañarse y que de repente le caiga agua lodosa? ¿O que al terminar de lavar su ropa en la lavadora, la saque aún más sucia?

Estas son algunas de las experiencias diarias de los residentes del condado de Colusa, a 70 millas al norte de Sacramento.

La comunidad ha comenzado a organizarse para que el Departamento de Aguas Públicas les suministre un servicio de mejor calidad.

Vecinos se unen

“Hemos hablado con personas que han vivido en esta zona por más de 40 años, pero no se han quejado. Nosotros creemos justo que nos agua de calidad”, comenta Alejandra Adams, originaria de la Ciudad de México, quien participó en una reunión en diciembre a la que asistieron más de 15 personas en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes.

Con anterioridad, Adams había entrevistado a varias personas, entre ellos a un plomero, que le afirmó que el problema del agua no se debe a las condiciones de las tuberías, sino a lo que se encuentra en los mantos acuíferos. También dice haber entrevistado a un doctor de una clínica local. Al preguntarle si recomendaba ingerir el agua potable de Colusa dice que el médico le advirtió que “ni siquiera hervida nos la recomendaba para tomar. Por eso debemos comprar agua embotellada o utilizar filtros.

Quejas múltiples

Otro participante en la reunión fue el diácono Miguel Fernández, quien sirve en esa parroquia. “En los bautizos tengo que traer agua de mi casa, porque la de la parroquia sale sucia”, asegura.

Pero hasta en su casa Fernández tiene problemas con el agua. Cuando deja de usar una llave del agua por varios días, sale completamente lodosa. “Tengo que esperarme unos momentos para que salga un poco más limpia”, insiste.

Fernández recuerda que desde 1969, cuando comenzó a trabajar en el área de Colusa en la siembra de arroz, el agua ya tenía un olor desagradable. “No solo a podrido sino a pesticidas. El olor me quitaba el hambre”, sostiene.

Cuando Gerardo Rocha se ducha tiene que dejar correr el agua, porque “en ocasiones de repente sale agua lodosa y en una ocasión que tenía prisa tuve que limpiarme con una toalla porque ya no salió agua limpia”.

Más de 20 feligreses se están organizando para buscar una solución a este problema. Desde principios de octubre han sido asesorados por el Comité Auspiciador del Valle del Norte (NVSC, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental, que ayuda a desarrollar el liderazgo comunitario, para que los vecindarios mejoren las condiciones de vida.

El comité ha coordinado una encuesta sobre las condiciones del agua.

“De las 250 encuestas que llevamos hasta ahora, todas han reportado que hay algo mal en el agua”, comenta Alex Morales, coordinador de NVOP en Colusa.

La encuesta explica que en un reporte de 2005, la Ciudad de Colusa cumplió con los estándares del estado. Muchos están de acuerdo con el informe, pero lo que todos quieren es un mejor producto.

Durante la reunión se leyó una encuesta, la cual indicaba que en las áreas rurales el agua tenía un olor más desagradable que en la ciudad de Colusa.

Respuesta del condado

Frank Garafolo, director del departamento de Aguas Públicas de Colusa, aseguró que “el agua es saludable. Se le han realizado pruebas y está regulada por el estado. Tiene altos niveles de azufre, por eso huele a huevo podrido”. Agregó que algunas personas pueden desarrollar alergias a este elemento químico, pero que no son de consecuencias graves.

Garafolo afirma que no hay nada que temer, porque él lleva viviendo 55 años en Colusa y que no hay que alarmarse.

Lo frustrante de esta situación es que pocos residentes son los que se quejan del problema del agua y “otros piensan que con solo tener una reunión en la iglesia, se va ha solucionar el problema”, afirma Morales.

Considerando que más de 250 personas han manifestado su descontento, Alberto Velázquez, director de NVSC, espera que una mayor participación de vecinos ayude en reuniones con funcionarios públicos de Colusa.

“Estamos viviendo en un país del primer mundo”, dice Velázquez. “No queremos un pleito con las autoridades, queremos simplemente vivir con dignidad”.

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