| Un regalo constante para las persona más necesitadas | ![]() |
| Estudiantes de sexto grado de la escuela de la Sagrada Familia que pertenece al St. Francis Center de Redwood City. FOTO: JOSÉ LUIS AGUIRRE | |
St. Francis Center de Redwood City Por José Luis Aguirre Muchas personas lo llaman “La Casita”, pero su nombre real es St. Francis Center de Redwood City. La hermana Dominica Christina Heltsley, su actual directora, dice que esto se debe a que en ese lugar todos son bienvenidos y a que allí se sienten como en casa. El Centro, que está celebrando su vigésimo aniversario, ofrece comida, ropa, capacitación y consejería a familias de bajos recursos y servicio de ducha y lavandería para quienes viven en la calle o están en peligro de quedar desamparados. Además es dueño de los apartamentos St. Clare que están ubicados al lado del Centro; 24 unidades habitacionales para familias de bajos recursos que tengan un ingreso anual de 12,900 dólares aproximadamente. “Muchas de las familias inmigrantes viven en garajes, algunos viven en la misma residencia junto a tres o cuatro familias más”, dijo la hermana Christina. “Estos apartamentos les dan un poco de privacidad y seguridad”, recalcó. Múltiples servicios El Centro compró las unidades habitacionales hace diez años y junto a algunos voluntarios las remodelaron, pintaron y cambiaron sus ventanas. Las familias que viven en este lugar pagan la mitad o un tercio de lo que cuestan los alquileres en la zona; cuando ya no califican para vivir allí porque aumentó su salario, el Centro les ayuda a pagar el primer y último mes de alquiler para un nuevo lugar así como el depósito de seguridad. Este dinero lo tienen que devolver cuatro meses después de que se hayan mudado. De lunes a viernes desde muy temprano en la mañana decenas de personas esperan en línea afuera de La Casita para recibir alimentos y ropa, a pesar de que este servicio comienza a la 1:00 p.m. Cada una de las familias inscritas en el Centro, en su mayoría de México y El Salvador, tiene derecho a recibir comida y vestido una vez al mes y según la hermana Christina diariamente ayudan alrededor de 45 familias, aproximadamente 2,500 personas al mes. Jacqueline Rueda es una de 86 voluntarios que prestan sus servicios en el St. Francis Center. Ella ayuda a acomodar los alimentos que reciben de donaciones especialmente del Second Harvest Food Bank que cada mes entrega de 5 a 7 contenedores de comida, más los alimentos que semanalmente la hermana Christina recoge en la camioneta del Centro. “Estoy muy contenta, no habría podido encontrar otro servicio voluntario mejor que este”, dijo Rueda. “Todas las personas en el Centro son muy lindas y especiales”, agregó. En otro cuarto, Michelle Kennedy, otra voluntaria, organizaba la ropa que acababa de llegar al Centro. El St. Francis Center recoge y entrega de 19,000 a 21,000 prendas al año. Cada mes, las familias tienen 20 minutos para llenar dos bolsas de ropa sin ningún costo. “Si algo está sucio, viejo o en malas condiciones lo botamos porque solo seleccionamos lo mejor para nuestras familias”, dijo la hermana Christina. Escuela de La Sagrada Familia Hace 6 años nació la escuela La Sagrada Familia que funciona en la casa vecina del St. Francis Center. La hermana Christina, quien ha trabajado en el sector de la educación durante la mayor parte de su vida, decidió abrir este plantel con las 12 familias más necesitadas del Centro y les dio la oportunidad de tener educación gratuita desde el kinder hasta el sexto grado. “La mayoría de estos niños son los primeros en sus familias que tienen la oportunidad de leer y escribir y cuando miro sus rostros y veo lo lejos que han llegado y que sus sueños se están haciendo realidad, eso es todo para mi”, dijo con lágrimas en los ojos. Ella y la hermana Dominica Susan Ostrowfki, quien es la maestra, son las dos únicas empleadas de tiempo completo que trabajan en el Centro, el resto son voluntarios. Pero no sólo los niños toman clases, sus mamás también. “La única condición para que los pequeños entren a este programa de seis años es que las madres vengan un día a la semana a aprender inglés y tomar clases de computación y religión”, explicó la hermana Christina. Margarita Castañeda está muy agradecida y contenta porque su hijo está recibiendo una “excelente educación” y porque ahora ella puede hablar inglés gracias a las clases de ESL que recibe en el Centro. “Cuando vine por primera vez a este lugar no podía hablar inglés pero ahora me siento más confiada y segura”, dijo la señora Castañeda. Este es el último año en que los niños y sus mamás asisten a la escuela de La Sagrada Familia, en abril del 2007 se comenzarán a repartir las solicitudes para que otras 12 familias de bajos ingresos entren a este programa de seis años. Rosa González y Paz Salazar son otras dos madres de familia que tienen a sus hijos en esta escuela. Ellas dicen que están orgullosas porque sus niños son ejemplares gracias a la educación que están recibiendo y que están seguras que en un futuro sus hijos irán a la universidad. Jardín comunitario St. Francis Center también tiene un espacio para la jardinería que está dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe. 23 familias tienen allí un lugar para que cultiven cualquier producto, desde lechuga, chile, tomate, entre otros. “Es un jardín natural, no se usan herbicidas ni pesticidas”, dijo la hermana Christina. Cualquier persona que vive en el barrio y expresa su interés en el jardín puede usarlo siempre y cuando se comprometa a cuidarlo y mantenerlo en buenas condiciones. St. Francis Center también cuenta con un extenso programa de entrega de juguetes. Gracias a las donaciones de cinco parroquias católicas de la península, dos iglesias luteranas, dos presbiterianas y organizaciones civiles como los bomberos y empleados del aeropuerto, recolectan cinco mil juguetes nuevos para entregárselos a menores de 16 años. “Este es un sitio en donde ocurren verdaderos milagros” dice la hermana Christina. “A veces tenemos que pagar un recibo por 200 ó 300 dólares y no tenemos dinero para hacerlo pero alguien viene y nos dice: hermana quiero dejar una donación por 200 ó 300 dólares, ahora estoy casi acostumbrada a eso que yo sé que va a ocurrir”. La hermana Christina llegó al Centro siete años atrás porque deseaba trabajar directamente con los pobres, especialmente con los más necesitados. Antes de convertirse en su directora fue superintendente de las escuelas católicas de la diócesis de Monterey. Obtuvo su doctorado de la Universidad de San Francisco en donde también fue catedrática y ha enseñado en diferentes escuelas del país. “Amo este Centro, es un gran regalo para la gente y un gran regalo para mí,” concluyó. St. Francis Center recientemente compró un edificio a una cuadra de donde opera actualmente para ofrecer todos sus servicios en una misma instalación y con más espacio. La obra comenzará en febrero del 2007. El costo fue de 4 millones de dólares y aún faltan por recolectar dos millones de dólares. Si usted desea hacer una donación puede enviar su cheque a nombre de St. Francis Center a la siguiente dirección: 101 Buckingham Ave., Redwood City, CA 94063. Recuerde que su donación es deducible de impuestos. Para más información llame a la hermana Christina Heltsley al (650) 365-7829. |
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