| Obispo García habla sobre su nueva responsabilidad en Monterey | ![]() |
| El Obispo Ricardo García dice que seguirá atento a los asuntos de inmigración que afecten a los feligreses de la diócesis de Monterey, así como lo hizo en Sacramento. En esta foto de archivo, marcha en marzo de 2006 en protesta de varias iniciativas federales que afectaban a los inmigrantes indocumentados.. Foto: Luis Gris Elizarrarás | |
Por Julie Sly El obispo Ricardo García fue instalado como Obispo de Monterey el 30 de enero. Antes de dejar Sacramento para dirigirse a su nueva Diócesis habló sobre su nombramiento episcopal. ¿Cómo se enteró de su nombramiento? Eran las 3 de la tarde del 4 de diciembre; lo recuerdo porque estaba en una reunión con nuestros vicarios y acabábamos de comenzar. La llamada fue del Arzobispo Pietro Sambi, el nuncio apostólico. Hablamos en español porque lo sabe muy bien... Básicamente me dijo “Usted ha estado en un viaje en Sacramento y el Señor nos pide tomar otros caminos -así como él me lo ha pedido- y ahora está pidiendo que usted sea el nuevo obispo de Monterrey… no me preguntó si aceptaba o no aceptaba. Sólo dijo “usted ha sido nombrado”. ¿Cuál fue su reacción? Me sorprendí; quedé gratamente sorprendido. No pensé que fuera Monterey por varias razones: no está en nuestra provincia y hay otros obispos con más antigüedad que yo. Entonces me sentí bendecido al escuchar la noticia. ¿Se enteró al mismo tiempo el obispo William Weigand? Ellos no llamaron al Obispo Weigand; yo le conté… creo que se asombró un poco pero no se sorprendió porque sabía que eso era inminente. Usted ya conoce a varios sacerdotes, religiosas y laicos de la Diócesis de Monterey. ¿Qué nos puede decir sobre esa Diócesis y su gente? Es muy diversa étnica y económicamente. Ya he estado en contacto con algunas personas de allá. Por ejemplo, cuando tuvimos una celebración juvenil regional en Burbank, compartí la mesa con muchas personas de la Diócesis de Monterey, varios jóvenes y algunos de sus líderes. Por eso tengo buen sentido de dónde está el liderazgo hispano y eso es maravilloso. Espero tener la oportunidad de conocer más a toda la gente. Usted ya conoce bien al obispo Sylvester Ryan. Sí, él ha sido como un mentor para mí. Le he pedido consejo en algunas ocasiones y él siempre ha estado ahí para ayudarme, es una persona extremadamente amable. Es muy interesante que aunque yo sé que la diócesis de Monterey está en la Provincia de Los Ángeles, el obispo Ryan ha mantenido una gran relación con la Provincia de San Francisco… Por supuesto acudiré a él para pedirle ayuda y de pronto él podría seguir guiándome y ayudándome de esta forma. Por lo que he observado, la diócesis de Monterey tiene varios ministerios pastorales ya funcionando y mucha gente involucrada en ellos. ¿Qué ha visto usted? Los laicos están muy involucrados en la Diócesis. El Obispo Ryan ha sido un impulsor, a nivel local y nacional, de la guía pastoral y ha hecho un gran trabajo implementándola y creando varios ministerios en todas las parroquias. El área de Monterey sólo es el cinco por ciento de la Diócesis. Los cuatro condados de San Luis Obispo, San Benito, Monterey y Santa Cruz serán un área muy grande para cubrir. Así será. Y los condados son muy variados y diversos. Creo que otra gran bendición que el obispo Ryan me dijo es que la Diócesis tiene siete de las históricas misiones de California. Esa también es gran parte de la historia de la Diócesis. ¿Cuáles cree usted que son los retos para liderar la Diócesis de Monterey? Creo que los temas de los trabajadores del campo e inmigración serán una prioridad. Estando en estos comités a los que pertenezco actualmente en la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, incluyendo CLINIC (Catholic Legal Immigration Network) y la Conferencia Católica Nacional para la Vida Rural, la Diócesis es como el lugar en el que lo podré experimentar de primera mano. – Ya lo viví en el valle de Sacramento pero ahora contaré con más espacio. Otra prioridad será visitar a toda la gente en las parroquias e instituciones… seguiré visitando cárceles porque realmente disfruto ese ministerio. Haber ocupado en mi familia en la posición de en medio me ha llevado varias veces a ser el mediador. Mi familia se puede reír de esto pero creo que ellos lo saben, yo soy el que trata de reunirlos a todos en ocasiones. Eso es lo que trataré de hacer en mi ministerio como Obispo, porque estoy seguro que aún hay tensiones en varias áreas de la agricultura. La diócesis tiene zonas de mucha riqueza y de mucha pobreza. Me pregunto si hay una forma de crear entre la gente conciencia para compartir más y realmente reconocer que todo esto viene de Dios que nos ve como sus hijos. ¿Dónde vivirá? Durante este año viviré donde el Obispo Ryan ha estado viviendo, en lo que era anteriormente el convento en la Misión de Carmel. Eso será hasta que terminen de remodelar una casa para mí en Monterey que fue donada a la Diócesis. Pero voy a tratar de encontrar una forma para estar muy presente en Salinas, Watsonville, Gonzales y todas las comunidades más pobres – de pronto quedándome allí por unos días a la semana porque no quiero que ellos crean que sólo estoy allá para vivir con los ricos. Usted ha sido conocido por la gente de la Diócesis de Sacramento como alguien que tiene interés personal en ellos como individuos. Tiene muchos amigos aquí. ¿Cómo pudo hacer esto con todas sus responsabilidades como obispo auxiliar? Creo que es un buen balance para mí. Probablemente pude trabajar jornadas muy largas cada día pero aunque en ocasiones no veía a algunas personas por uno o dos meses, trataba de mantener el vínculo con una llamada telefónica o una pequeña nota, alguna forma para mantener el contacto… Ese equilibrio ha sido muy saludable para mí porque las personas me dan energía, me dan ese amor y apoyo que necesito y la certeza que he necesitado en mi ministerio. ¿Qué será lo que usted recordará de su ministerio aquí (en Sacramento)? Sin duda, la gente sobre todo. Las personas maravillosas del Centro Pastoral, de nuestras parroquias y de nuestras comunidades. Recordaré todo lo que he manejado (más de 300 mil millas) y la belleza del área que comprende la Diócesis. Los principales sitios a los que fui y que quise mucho fueron nuestras escuelas, las prisiones, Camp ReCreation, Camp Pendola y los campos agrícolas y de inmigrantes… será difícil dejar todo esto. ¿Algún otro recuerdo especial? Hay muchos. No puedo recordar todas las confirmaciones que he hecho porque fueron miles. Un año tuve 52 ceremonias y siete graduaciones y fue un poco difícil. Pero siempre fue divertido estar con los estudiantes de preparatoria y pasar tiempo con ellos. También disfruté mi ministerio con los presos en las cárceles. ¿Qué mensaje quisiera dejarle a la gente de la Diócesis de Sacramento? Creo que todo el proceso del Sínodo Diocesano les ha permitido a muchas personas descubrir su rol en la Iglesia. Yo verdaderamente los animaría a que nunca perdieran esa esperanza y la forma hermosa que ellos tienen para contribuir a la Iglesia. Por motivo de espacio esta fue una versión editada de la entrevista realizada por Julie Sly, editora de The Catholic Herald. |
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