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Toma posesión nuevo Obispo de Monterey
El recién obispo Ricardo J. García bendice a las personas a la salida del Centro de Conferencias de Monterey el 30 de enero. Foto: Luis Gris Elizarrarás

Obispo García pide a los fieles que trabajen, ejerzan el ministerio y que "construyan conmigo"

Por Julie Sly
The Catholic Herald

Con una petición a los católicos de la costa central de California de que “trabajen conmigo, ejerzan el ministerio conmigo, colaboren conmigo, construyan conmigo y amen conmigo”, el obispo Richard J. García tomó posesión como el cuarto Obispo de Monterey durante una Misa multilingüe, el 30 de enero.

Más de 1,700 personas se reunieron en el Centro de Conferencias de Monterey para darle la bienvenida a su nuevo pastor y para participar en la festiva liturgia que estuvo radiante de color y tradición multicultural.

En la ceremonia tomó parte un coro de más de 100 personas acompañadas de trompetas resonantes, danzantes litúrgicos que llevaban incensarios en procesión y oraciones de los fieles recitadas en siete lenguas diferentes.

Se reunieron en la celebración 40 Arzobispos y Obispos, incluyendo al cardenal Roger M. Mahony de Los Ángeles, quien presidió la Misa, el arzobispo Pietro Sambi, nuncio apostólico ante los Estados Unidos, el arzobispo George H. Niederauer de San Francisco y el obispo William K. Weigand de Sacramento.

Asistieron también más de 200 sacerdotes de la arquidiócesis de San Francisco y las diócesis de Monterey, Sacramento y San José. Además, estuvieron presentes diez representantes de cada una de las 46 parroquias de la diócesis de Monterey.

El obispo García, de 59 años de edad, fue obispo auxiliar de Sacramento desde 1997 hasta diciembre pasado, cuando fue elegido para que reemplazara al obispo de Monterey Sylvester D. Ryan, de 76 años de edad, que se jubiló después de estar a cargo de la diócesis por 14 años.

El obispo García estará al frente de 200,000 fieles católicos de los condados de Monterey, Santa Cruz, San Luis Obispo y San Benito. De esta manera, él es uno de los 25 Obispos católicos hispanos activos en los Estados Unidos actualmente.

Durante la Misa que duró más de dos horas, la emoción era visible en el rostro del obispo García. Cuando se instaló en el púlpito para empezar su homilía, no siguió al principio al pie de la letra el texto que llevaba preparado y dijo ante la concurrencia: “Yo estoy entusiasmado; ¿y ustedes también?” La concurrencia respondió con una larga ovación.

Empezó su nuevo papel en forma “humilde y agradecida”, dijo, ante la presencia en el acto litúrgico de tantos Obispos, sacerdotes, familiares y amigos, su hermana y cuñado, Joanne y Daniel Foley de Benicia, su hermano y cuñada, Bill y Evelyn García de San Leandro, numerosas sobrinas y sobrinos y muchos primos.

Algunos familiares del Obispo se unieron a fieles católicos de la localidad en la presentación de las ofrendas del pan y el vino, como también otras ofrendas que reflejaban la cultura propia de cada grupo cultural de la diócesis.

Dirigiéndose a la concurrencia tanto en español como inglés, el obispo García dijo en su homilía que un joven hispano de la diócesis de Sacramento le había dicho en una de las celebraciones de despedida que Dios lo esperaba en Monterey.

“He reflexionado sobre esas palabras una y otra vez durante las semanas anteriores y he sentido que son palabras de sabiduría, gracia, consuelo, consejo y amor”, dijo el obispo García. “Aquí en medio de todos ustedes, en esta Iglesia local, Dios me espera; y me atrevería a decir, que nos espera a todos (unidos) por el amor”.

El obispo García dijo que sentía una cercanía espiritual en mar y en la Península de Monterey, refiriéndose a versos del día de la primera lectura de Isaías: “Tu corazón se estremecerá y se regocijará porque la abundancia del mar llegara a ti”.

“Dios nos trae la abundancia del mar este día”, dijo el Obispo. “Dios nos aguarda con regalos y cerca del mar recordamos el cuidado y compasión de Dios hacia nosotros”. Dijo que para él su abuelo, Guillermo, era “una imagen de Dios”. En su juventud lo llevó a la playa Playland en San Francisco.

“Caminaba con él, su mano sostenía la mía y yo la suya, mientras caminábamos en la playa”, dijo el obispo García. “Nosotros no platicamos mucho, pero viendo la inmensidad del mar a nuestra manera veíamos a Dios”.

Cuándo él era niño, el obispo García dijo que su familia tomaba “vacaciones especiales” en la playa Pacific Grove. Su padre les decía a sus hijos que la arena de allí era buena para el jardín, el Obispo y sus hermanos cargaban arena a su casa en San Francisco.
“Eso quizás sea otra razón por la que Dios me esperaba en Monterey: para que de alguna manera regresara la arena”, dijo en broma. “Este es el lugar donde encontré a Dios y él me ha encontrado a mí.”
Kevin Drabinski, director de comunicaciones de la Diócesis de Monterey, dijo que el obispo García dedicaría los próximos meses a viajar a cada condado de la diócesis para realizar visitas pastorales a las 46 parroquias.
Su primera visita oficial sería para las confirmaciones de varios jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Pájaro.

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