| Líderes interreligiosos piden suspensión de redadas de inmigración | ![]() |
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las afueras de la Misión San Rafael, el obispo auxiliar de San
Francisco, Ignatius Wang, junto con otros líderes religiosos, se
manifestó en contra de las redadas de inmigración que ha
afectado a miles de personas en los últimos meses. Foto: Diana
Otero |
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Por José Luis
Aguirre
El Heraldo Católico Desde las escalinatas de una de las primeras misiones de California, el pasado 30 de marzo varios líderes religiosos del norte del estado pidieron la suspensión de los operativos para aprehender inmigrantes indocumentados realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras esté pendiente una reforma a las leyes de inmigración. “No creo que la manera en que están aplicando la ley es correcta, ni justa, ni moral, ni tolerable, especialmente para los niños”, dijo el obispo auxiliar de San Francisco, Ignatius Wang, quien nació en Pekín. “Todos somos inmigrantes de uno u otro modo. ¿Porqué debemos tratar a otros inmigrantes como extranjeros?”, añadió. “Si el gobierno quiere asegurar las fronteras, está bien que lo haga; pero si tratan a las personas de manera inhumana, eso no está bien”, dijo. George Wesolek, director de la Oficina de Políticas Públicas y Asuntos Sociales de la Arquidiócesis de San Francisco, dijo que las redadas han creado un ambiente de temor en muchos vecindarios. “La comunidad inmigrante que trabaja al lado de nosotros, vive al lado de nosotros, va a la iglesia con nosotros y envía sus niños a nuestras escuelas está en terror y está viviendo en dolor”, dijo. “Nuestro sistema de inmigración es obsoleto y necesitamos ahora una reforma migratoria justa para todos”. En la conferencia de prensa los representantes de varios grupos de fe pronunciaron declaraciones breves sobre cómo las redadas de ICE han afectado a los inmigrantes. “‘¿Estará mi madre allí cuando yo llegue a casa?’. Esta es la pregunta que hizo una niña de una escuela católica temiendo que su familia sea separada”, dijo Mary Doyle, coordinadora de justicia social para la Diócesis de Oakland. Doyle hizo un llamado al gobierno a “respetar los derechos y la dignidad de aquellos que no tienen documentos legales”. El padre Brendan McBride, coordinador del Centro Irlandés de Pastoral de Inmigración en San Francisco, recalcó que los inmigrantes son gente pobre que intenta sustentarse a sí misma en este país “y tenemos que estar con ellos en cada paso”. El padre John Balleza, párroco de Nuestra Señora del Monte Carmel, en Redwood City, donde varias redadas fueron efectuadas a principios de febrero, dijo a los reunidos: “Quisiera que nuestra gente entendiera que la Iglesia está unida con ellos en esta lucha y que es comprensible que ellos estén asustados, pero pueden encontrar tranquilidad y seguridad en la Iglesia. Ellos saben esto, pero necesitamos decirlo una y otra vez”. Durante las operaciones del ICE, a principios de marzo en San Rafael y Novato, 65 personas fueron arrestadas y 23 deportadas, según se informó, como parte de la “Operación Devuelva al Remitente”, iniciativa del Departamento de Seguridad Interna lanzada en junio del año pasado para identificar y arrestar a inmigrantes cuya deportación ha sido ordenada. Según las estadísticas de ICE, entre el 1 de octubre del 2006 y el 26 de enero de este año más de 850 inmigrantes indocumentados fueron arrestados en el norte y el centro de California. El día después de la conferencia de prensa en Misión San Rafael hubo guerra de palabras como parte de una protesta que se prolongó por casi dos horas en el centro de esa ciudad por parte del grupo Golden Gate Minuteman Project, red política que aboga por la aplicación estricta de la ley de inmigración y los que apoyan a los trabajadores indocumentados. Los minutemen, llegaron a la esquina de las calles Segunda y Lindaro armados con banderas estadounidenses y pancartas pidiendo el cierre de la frontera y la salida del país de los indocumentados. “México es un país muy lindo y allá se deberían quedar”, gritaban los también llamados cazainmigrantes, algunos de ellos vestidos con uniforme militar. El otro grupo llegó al mismo lugar minutos después, cantando consignas a favor de los inmigrantes, rechazando la labor de los minutemen. “Este es un país de inmigrantes y debemos darles la bienvenida”, dijo Nick McGergor, un joven estadounidense que asistió a la manifestación para mostrar su apoyo a quienes deciden venir a este país en busca de un mejor futuro. Los ánimos se calentaron cuando uno de los cazainmigrantes cruzó la calle para discutir con McGregor. “¿De dónde es originalmente su familia?” preguntaba el joven. “Hace muchos años mis bisabuelos llegaron de Italia, pero me opongo a que los inmigrantes lleguen de manera ilegal” respondía el minutemen. “Su familia también es inmigrante y seguramente llegó a este país sin documentos”, le contestó McGregor.. Los dos hombres se separaron y después de dos horas la protesta terminó de manera pacífica. |
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