| Mahony condena la iniciativa de ley a favor del suicidio asistido | ![]() |
| Los
opositores a la legalización del suicidio asistido marcharon en
Los Ángeles el 21 de marzo. Miembros de Californianos Contra el
Suicidio Asistido están cabildeando con los legisladores en contra
de la iniciativa. CNS De Paula Doyle, The Tidings |
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Por Julie Sly El Cardenal Roger M. Mahony de Los Ángeles aprovechó la ocasión del segundo aniversario de la muerte del Papa Juan Pablo II el 2 de abril para condenar la legislación a favor del suicidio asistido en California como un “atentado contra la vida”. “Si el Papa Juan Pablo II estuviera aquí diría: “No debemos seguir ese camino”, comentó el cardenal en la misa de mediodía en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles. El cardenal lanzó críticas inusualmente fuertes contra uno de los patrocinadores prominentes de la iniciativa, el Presidente de la Asamblea Fabián Núñez, D-Los Ángeles, católico, quien recientemente se reunió con él para discutir la iniciativa. El cardenal Mahony dijo que estaba triste y confundido por la decisión de Núñez de apoyar el suicidio médicamente asistido. “Su apoyo debería preocuparnos”, dijo el cardenal. “De alguna manera, no ha entendido la cultura de la vida”. Proyecto de ley La legislación, que permitiría a los médicos recetar drogas mortales a enfermos terminales, fue aprobada en el Comité Judicial de la Asamblea estatal el 27 de marzo, después de una prolongada audiencia con testimonios apasionados de los dos lados. La votación en el Comité Judicial se dio siguiendo lineamientos partidistas, con siete demócratas a favor y tres republicanos en contra. Esta es la tercera vez que el comité aprueba esencialmente la misma iniciativa desde 1999. La AB 374, llamada California Compassionate Choices Act, fue introducida conjuntamente por la asambleísta Patty Berg, D-Eureka, católica, y el asambleísta Lloyd Levine, D-Sherman Oaks. El lenguaje de esta iniciativa es idéntico al de otra, también patrocinada por Berg y Levine, que quedó atorada en un comité del Senado en junio pasado. La propuesta le permitiría al médico recetar un medicamento mortal auto-administrado a un adulto que lo solicitara, siempre y cuando dos médicos dictaminaran que es mentalmente competente y que tiene menos de seis meses de vida. Posiciones opuestas Durante la audiencia, Berg promovió su propuesta como una cuestión de privacidad y de libertad para escoger. Quienes testificaron a favor dijeron que la iniciativa permitiría a los pacientes moribundos evitar el dolor y las condiciones de debilidad en las fases finales de su vida. Tom McDonald, un residente de Lake Oroville de 77 años de edad, les dijo a los miembros del comité que está muriendo de melanoma, una forma de cáncer de piel. Dijo que la iniciativa de ley “me daría la oportunidad de tener una muerte en paz, estando presentable con mi esposa, mi hija y mi hijo a mi lado. No me condenen a una muerte tan insidiosa, con dolores increíbles y sin alivio”. Los oponentes dijeron que la AB 374 devaluaría la vida y podría presionar a algunos pacientes a apresurar su muerte ya que el costo de la atención médica los haría sentir que son una carga para su familia. También mencionaron la falta de salvaguardas en la iniciativa y cuestionaron el hecho de que los médicos no siempre son precisos en sus predicciones de cuánto tiempo les queda de vida a los pacientes “terminales”. “Yo creo que podemos tener diagnósticos correctos, pero con frecuencia la prognosis es más difícil”, dijo el Dr. Richard Frankenstein, presidente electo de la Asociación Médica de California, quien se opone a la AB 374. “Las preocupaciones de los pacientes próximos al fin de su vida, como el dolor y otros síntomas, son importantes, pero estos problemas pueden aminorarse substancialmente o eliminarse por completo mediante el uso de técnicas para el manejo del dolor”, dijo. La Asociación Médica de California alega que la iniciativa cuestionaría la ética médica porque ayudar a alguien a morir entra en conflicto directo con los deberes éticos de un doctor. También dice que se podría caer en una pendiente resbaladiza hacia permitir recetas mortales para personas que sufren discapacidades graves o enfermedades crónicas no terminales. Holly Swiger, miembro de la directiva de la Asociación de Cuidados Hospitalarios y Paliativos de California, dijo que aprobar el suicidio médicamente asistido “enviaría el mensaje de que no estamos dispuestos a trabajar más arduamente para asegurar un buen manejo del dolor y los síntomas en la fase final de la vida”. “Este tipo de cuidados está disponible, pero a la mayoría de los pacientes terminales no se les da acceso a ellos”, dijo. Mary Golden, analista política del Fondo para la Educación sobre Derechos de los Discapacitados, dijeron que la información generada en nueve años de suicidio asistido en Oregon “aún deja muchas preguntas sin respuesta”. “En realidad no hay una distinción clara entre enfermos terminales y personas con una enfermedad crónica. Hay el peligro de que mucha gente salga por la puerta falsa del suicidio asistido debido a presiones externas”. El Asambleísta Rick Keene, R-Chico, les dijo a los proponentes de la iniciativa que algunos pacientes se podían suicidar después de recibir una prognosis equivocada sobre cuánto tiempo sobrevivirían. “Si es que vamos a errar, prefiero que sea del lado de proveer acceso a una mejor calidad de vida a los pacientes en estas circunstancias”, dijo. “En mi experiencia, podemos ofrecerles mejores alternativas. Las personas con las que hemos cometido errores, ya están muertas, las perdimos”. La AB 374 pasará al Comité de Asignación Presupuestal de la Asamblea, para cuyas audiencias aún no se anuncia fecha. |
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