| Método de planificación familiar acerca a las parejas | ![]() |
| Con una gráfica elaborada con tallos verdes, y pétalos de rosas, los esposos Maria y José Soria explican el ciclo de fertilidad de la mujer en una plática de planificación pamiliar en el Santuario de Guadalupe. Foto:Lluis Gris Elizarrarás | |
El método
Billings ayuda a parejas a determinar Por Luis Gris Elizarrarás Aunque el método de ovulación Billings ha ayudado a la planificación familiar natural por más de 50 años, muchas personas desconocen sus beneficios. “Nos ayuda para tener hijos o para espaciar su nacimiento”, dijo María Soria, durante una reunión de planificación familiar de mayo en el Santuario de Guadalupe, Sacramento; ella y su esposo Juan Soria coordinan las pláticas de planificación desde hace 3 años y aprendieron el método hace 13 años, para poder educar a sus hijos en la vida matrimonial. Un método sencillo El método Billings utiliza señales biológicas como el moco cervical y el cambio de temperatura para predecir la ovulación de la mujer, y recomienda abstinencia durante los periodos fértiles a las parejas que quieren evitar un embarazo. El método fue desarrollado a finales de los cincuentas por los doctores John y Evelyn Billings en Australia cuando un sacerdote les pidió que asesoradan a parejas en los métodos de planificación familiar. En aquel entonces solo existían los métodos naturales de la toma de temperatura y el ritmo. Los doctores Billings los describen como imprecisos. El método Billings se practica actualmente en más de 100 países y su efectividad es del 98 por ciento, de acuerdo a la Organización Mundial del Método Billings con sede en Australia, pero los expertos aclaran que la pareja debe recibir una buena capacitación para practicarlo correctamente. La Iglesia aprueba el método Billings, el de la temperatura y el del ritmo. En el de la temperatura, la mujer debe llevar un registro diario de su temperatura para encontrar el día de su ovulación. En el del ritmo se basa en calcular los ciclos menstruales y determinar los días de fertilidad. En sus pláticas, los Soria utilizan gráficas y material didáctico sencillos como dibujos de días soleados y lluviosos que sirven de analogía fácil de recordar. “En el campo sabemos que cuando ya viene la lluvia es el tiempo más fértil, y cuando está seca la tierra no se da la siembra. Algo similar ocurre en la mujer”, explica la señora Soria. Para que el método sea efectivo, María Soria recomienda a las parejas llenar un registro con las observaciones de segregación mucosa. “Al observar su ciclo de fertilidad están preparadas para cuando deben embarazarse o esperar”, comenta. La mayoría de parejas interesadas en aprender el método buscan planificar su familia de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y evitar riesgos que producen los anticonceptivos artificiales. Cecilia y José López, quienes han utilizado el método Billings por tres años, encontraron una mejoría inclusive en su relación familiar. “Después del tercer niño lo que quería era operarme para ya no tener más hijos. Pero no me decidía, así que le pedía a mi esposo que él se operara”, comparte la señora López. Ninguno optó por someterse a cirugía, así que ella comenzó a utilizar píldoras anticonceptivas. “Después de 3 meses aumenté 30 libras de peso, se me hincharon los pies y cuando fui con la doctora me dijo que otros efectos colaterales de las píldoras eran problemas cardíacos”, recuerda Cecilia López. Un día su esposo José escuchó en una radio católica un programa sobre el método Billings y se enteró que en el Santuario se impartían charlas sobre él. Después de dos años de practicarlo, Cecilia y José decidieron tener otro hijo y utilizaron el mismo método de planificación natural. “Lo importante no es tener miedo a tener hijos. Es lo más hermoso de la vida, además debemos tener apertura a la vida”, dice el padre Lino Otero, vicario parroquial del Santuario. El sacerdote dice que la utilización de anticonceptivos artificiales es egoísta porque sólo se “está pensando en una satisfacción personal. Sin embargo, la planificación natural hace a la pareja más responsable”. Francisco y Beatriz Mendoza, con nueve años de casados y dos hijos, comentan que el usar anticonceptivos les alejaba de poder recibir la eucaristía. La Iglesia prohíbe los anticonceptivos porque están impidiendo la vida. “Todo lo que se oponga a dar vida se considera dentro de la cultura de la muerte, por lo tanto está en contra del proyecto de Dios”, aclara el padre Otero. Ahora los Mendoza están considerando esperar unos años para tener un tercer hijo. “Mientras tanto queremos dar buen ejemplo a la comunidad al estar bien con Dios y utilizar el método natural”, puntualiza la señora Mendoza. Plática La próxima plática de Planificación Familiar Natural
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