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Bella, una película que cambia vidas
El Arzobispo George Niederauer saluda al actor Eduardo Verástegui, protagonista de “Bella”, durante la presentación privada de la película ante los feligreses de la Arquidiócesis de San Francisco. Foto: José Luis Aguirre

Por José Luis Aguirre
El Heraldo Católico

El próximo 26 de octubre se estrena en todo el país la película “Bella”, ganadora en los festivales de cine de Toronto y Heartland en Indianápolis, y considerada una oda a la vida.

“Bella” es una historia de amor de un hombre que, después de tenerlo todo y perderlo, encuentra la felicidad.

Como parte de la promoción antes de que salga en cartelera, el Arzobispo George Niederauer ofreció una presentación del filme a los feligreses de la Arquidiócesis de San Francisco a principios de septiembre.

“Es una celebración a la vida y a los valores familiares”, dijo el Arzobispo. “Es una película importante para los católicos latinos ya que resalta cómo los valores familiares se mantienen aún al llegar a Estados Unidos. Es una muestra de los regalos y los dones que las familias latinas le ofrecen al país”, agregó.

Leo Seberino, escritor y productor de la cinta, le dijo a El Heraldo Católico que la película le ha dado esperanza y le ha ayudado a aumentar su fe. ““Bella” me ha impulsado a seguir las palabras del Papa Juan Pablo II de usar los medios de comunicación para divulgar la verdad”.

Seberino, junto al director Alejandro Gómez Monteverde y al actor y protagonista de “Bella”, Eduardo Verástegui, fundaron la productora Metanoia Films con el ánimo de realizar películas con mensaje; ésta es su primera producción.

“Si a esta película le va bien, podemos promover mas filmes de esta clase, ya que es muy triste que la mayoría de los programas de televisión y el cine no promuevan historias que inspiren a la gente”, comentó Verástegui quien desde hace cinco años pasó del mundo de la fama al mundo de la fe.

Un cambio de vida

El actor mexicano de 33 años, que como él lo indica llevaba una vida desenfrenada, se convirtió en Hollywood gracias a su maestra de inglés, una católica convencida que sembró en él la inquietud por buscar la verdadera identidad.

“Después de doce años de carrera, de lograr todos esos sueños que pensé me iban a dar la felicidad, de haber llegado de un pueblo pequeño a Estados Unidos, de hacer una película en inglés, me sentía superficial, vacío y no era feliz”, dijo.

Verástegui quiso ser misionero en la selva de Brasil pero un sacerdote amigo le dijo que su jungla estaba en Hollywood y que allí era donde tenía que evangelizar. Entonces tomó la decisión de sólo participar en proyectos que elevaran la dignidad de los latinos en Estados Unidos y el mundo entero para mostrar el verdadero rostro de la gente honrada, la familia que viene a este país a dar y que se entrega con corazón y alma.

“Desde la década de los 40s hasta hoy los latinos hemos sido estereotipados en el cine y la televisión; nos ponen como el criminal, el narcotraficante, el ratero, el pandillero y el mujeriego mentiroso, que era por el mismo camino por el que yo venía caminando”, aseguró.

Mision evangelizadora

Según Verástegui son muy pocas las películas en las que el latino tiene la oportunidad de ser el héroe, el hombre honrado, íntegro, honesto, dispuesto a sacrificarlo todo para ayudar a su esposa, a sus hijos, a sus amigos.

“Me di cuenta que tenía que cambiar mi vida porque yo estaba siendo parte de ese mundo negativo. Hice una promesa a Dios de que no iba a hacer cosas que atentaran contra mi fe y nada que afectara a la comunidad latina”, explicó el actor quien ahora es un hombre consagrado a su fe y que todos los días va a misa y reza el rosario.

“Es triste que en este país hay más de 50 millones de latinos y que aún nos tengan miedo porque piensan que somos lo que ven en las películas o la televisión, me duele ver que la mujer latina es considerada como un objeto sexual. Tengo tres hermanas, mi madre, mis tías, mi abuela y ellas no son ningún objeto, son el corazón de la familia, inteligentes, hermosas y muy capaces”, recalcó.

Aunque “Bella” no es una película latina porque toca valores universales, sí se enseña una familia hispana que en palabras de sus productores es un modelo de integridad, alegría, unidad y honestidad.

“Es muy importante hacer películas que enseñen nuestro verdadero rostro, especialmente en un año como este en el que la reforma migratoria y la dignidad del latino es cuestionada”, dijo Verástegui.

“Mi mensaje es que no sigan como inmigrantes, sino como misioneros. Enseñémosles a los demás quien es la Virgen de Guadalupe, nuestros valores y así vamos a conquistarlos con la fe que profesamos. Utilicemos nuestros dones, y talentos para servir a Dios y a los demás en lo que hagamos, no solo a nivel profesional sino personal”, concluyó el actor.

El arzobispo Niederauer hizo una invitación para que todos los católicos asistan a la película junto a sus familias el 26 de octubre, día que se estrena en cartelera.

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