| ¿Por qué es necesario dar gracias? | “Cartas
a Tio Toño”![]() |
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Estimado primo Toño: Aunque siempre son mis hijos los que te escriben, ésta vez tengo la necesidad de escribirte porque no sé cómo hacer para que tus sobrinos aprendan a dar gracias. En sus cumpleaños, cuando los vecinos los llevan al juego de fútbol, cuando los maestros les dicen que sacaron buenas calificaciones, siempre les tengo que recordar que deben de dar gracias. No solo es buena educación sino que es indispensable decirle a quien te ayuda o da algo: “gracias”. Con las prisas de la vida y la poca importancia que le damos a los regalos que nos da la vida, se nos olvida con frecuencia mostrar nuestra gratitud. ¿Qué puedo hacer para que a mis hijos no se les olvide dar las gracias? Para dar ejemplo te doy las gracias por adelantado, cuídate. Estimada prima: De verdad me da gusto que me escribas. Te agradezco que te hayas acordado de mi. Con respecto a mis sobrinos, es común que mucha gente no dé las gracias, pero en el fondo es que estamos acostumbrados a no poner atención a los regalos que nos da la vida, por ello no los valoramos y el agradecer no lo creemos importante. Dice un refrán francés que “la gratitud es la memoria del corazón”. Si se nos olvida dar gracias es porque nuestro corazón está dormido y somos insensibles a todos los regalos que las personas nos dan y a lo que Dios nos brinda abundantemente todos los días. Yo les digo a mis hijos que para dar gracias podemos empezar con dar una sonrisa, un besito a su abuelito o a su abuelita, un abrazo a sus padrinos. Hay personas que en una fiesta su forma de dar gracias es cantándole al festejado. Yo les he pedido a mis hijos que en cuanto se despierten hagan una lista de diez razones por las cuales esa mañana tiene que darle gracias a Dios. Si la lista se repite algunos días está bien. No se trata de competir sino de que hagan conciencia cuánto los ama Dios. En una ocasión escribieron que le daban gracias porque tenían regadera para bañarse. Esto lo hicieron un día después que visitamos un lugar en México donde la gente carecía de agua. En otra ocasión escribieron que le daban gracias por vivir en los Estados Unidos. No les pregunté por qué, pero me acordé de aquellos peregrinos ingleses cuando los indios Wampanoag les dieron de sus cosechas para que sobrevivieran. Y en agradecimiento hicieron una convivencia, que hoy conocemos como Día de Acción de Gracias. Ese invierno de 1622 en Plymouth, Massachussets, por no estar preparados los ingleses durante el otoño con víveres, según cuenta la historia que de un centenar de peregrinos solo sobrevivió la mitad. Por desgracia esa amistad duró muy poco y por la masiva colonización europea y la ocupación de tierras de los indígenas comenzó una verdadera carnicería humana que casi exterminó a los Wampanoag. La historia no la debemos volver a repetir. Jesucristo en una cena de acción de gracias les dijo a sus discípulos que el moriría por todos para que nuestros pecados fueran perdonados. La Eucaristía es la acción de gracias en toda su plenitud. El Catecismo nos dice: “Por Cristo, la Iglesia puede ofrecer el sacrificio de alabanza en acción de gracias por todo lo que Dios ha hecho de bueno, de bello y de justo en la creación y en la humanidad”. La tradición de la Iglesia siempre ha sido dar gracias, por ello en la Misa no puede faltar el dar gracias a Dios. En repetidas ocasiones el padre como la comunidad dan gracias. Por ejemplo en los prefacios nos dicen “Demos gracias al Señor, nuestro Dios”, respondiendo el pueblo: “Es justo y necesario”, y continúa el sacerdote: “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber darte gracias, y deber nuestro glorificarte…Te damos gracias..”. Cuando una persona se caracteriza por dar gracias es por lo general una persona noble y sabe hacer buenas amistades, porque sabe llevar una buena relación con los demás. El siguiente paso es sentir como esta persona sabe dar gracias a Dios y es por ello que tiene una buena relación con Él. En vez de exigirle a Dios que le cumpla sus necesidades o en algunos casos hasta sus caprichos, la persona agradece todo lo que le ha dado y sabe esperar cuando hay que pedir algo que realmente necesita. Mis sobrinos no son malos o mal educados, sino que están distraídos en la cultura de hoy que nos absorbe a desviar la mirada a lo extraordinario, como ver un atardecer o ver las estrellas por la noche para dar gracias a Dios que solo somos un granito en medio de millones de planetas. Por ello con la falta de relaciones humanas nos aislamos y perdemos sensibilidad. En vez de ver televisión o entretenerse por horas en los juegos electrónicos, es mejor que salgas con la familia el fin de semana al campo a un lugar al aire libre. Estas actividades nos llenarán de tranquilidad y podemos hacer listas interminables de todo lo que Dios nos regala a cada instante. Que Dios te llene de bendiciones a ti a y a toda la familia, Tío Toño |
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