| Creatividad,
clave para enfrentar necesidades de católicos hispanos |
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cada 10 católicos en los Estados Unidos, cuatro son jóvenes
latinos de entre |
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Por Patricia Zapor WASHINGTON (CNS).- Los enfoques creativos, fuera de las formas usuales que operan en la Iglesia, son la clave para responder a las necesidades pastorales de los hispanos, el sector de mayor crecimiento en la Iglesia, dijo el ponente principal y panelista en un simposio de la Universidad de Georgetown. La capacitación de los líderes de la Iglesia, tanto laicos como ordenados, debe repensarse, dijo el padre jesuita Allan Figueroa Deck, director del Secretariado para la Diversidad Cultural en la Iglesia, de la Conferencia de Obispos Católicos de EU. Una Iglesia americana empapada en las tradiciones europeas, necesita abrirse a formas de operación que a los líderes actuales les pueden parecer poco familiares, pero que funcionan con la gente cuyas raíces están en México, Centro y Sudamérica, dijo el padre Deck en la ponencia principal del simposio sobre Los católicos hispano/latinos en Estados Unidos, realizado en el Centro de Investigación Aplicada sobre Apostolado de Georgetown el 6 y 7 de octubre. Debe considerarse a los latinos como “el principal indicador de lo que será el futuro del catolicismo estadounidense”, dijo el padre Deck, citando las recomendaciones que le hicieran los sociólogos religiosos Robert Putman y David Campbell para un libro que está escribiendo. Actualmente 28 por ciento de los católicos de EU son de origen latino, reportó Luis Lugo, director del Foro sobre religión y vida pública del PEW, en otra sesión del simposio. Más aún, los latinos representan el 45 por ciento de los católicos estadounidenses entre 18 y 29 años de edad, y 44 por ciento de los que fluctúan entre los 30 y los 39 años. En contraste, solo representan una cuarta parte o menos en todos los grupos de católicos de edades mayores. Dijo el padre Deck que en algunas partes de los Estados Unidos, como Carolina del Norte y Carolina del Sur, el arribo de hispanos ha duplicado o triplicado la población católica de esos estados. Pero a pesar del “incesante crecimiento” del número de católicos hispanos, “no se ha producido ni en forma aproximada el desarrollo de lo que yo llamaría la infraestructura del ministerio hispano”, dijo. “Las instituciones de, para y por hispanos, enfocadas a la educación, formación y desarrollo de liderazgo en los ministerios, así como en una visión de futuro, han sido inadecuadas”. El padre Deck propuso crear un sistema de colegios comunitarios católicos, que para muchos hispanos serían un punto de entrada más fácil a la educación superior en ministerios. “Parte del problema aquí es el choque del modelo latinoamericano de participación eclesial, que es casi por completo voluntaria, con el modelo estadounidense, que es cada vez más profesionalizado y remunerado”, dijo. “Es claro que una buena dosis de flexibilidad debiera moderar nuestra fascinación eropea-americana con la estandarización y las normas”. En la discusión de un panel sobre liderazgo, Anthony Stevens Arroyo, profesor emérito de estudios latinos y portorriqueños en el Brooklyn College y distinguido académico de la City University of New York, dijo que la Iglesia debe reconocer la necesidad de ciertos cambios operativos para enfrentar los cambios demográficos en curso. “Si las reglas no cambian para dar cabida a los rostros cambiantes, el juego sigue igual”, dijo. En un momento en que tanto el mundo secular como el religioso están cambiando rápidamente, dijo Stevens-Arroyo, “el liderazgo no es solo una cuestión de salirle al paso a los problemas, sino de tener la sabiduría necesaria para rediseñar el motor”. Otro panelista, Luis Beteta, director del ministerio hispano de la Diócesis de Grand Rapids, Michigan, se refirió a la experiencia de su diócesis como un ejemplo del tipo de previsión que la Iglesia necesita. En los 1940s, el entonces obispo de esa diócesis Francis J. Haas se dio cuenta de la creciente presencia hispana en el oeste de Michigan. “Él fue capaz de prever a partir de ese pequeño dato que los inmigrantes iban a convertirse en el vínculo, en el puente entre Míchigan y México”, y estableció formas para acogerlos dentro de la Iglesia, dijo Beteta. Generaciones después “la gente sigue llegando a Grand Rapidez de las mismas regiones de México”. En aquel momento, el obispo Haas envió 25 sacerdotes a aprender español en Texas, dijo Beteta. Pero eso no se continuó, y hoy casi todos los sacerdotes hispanoparlantes están cerca de la edad de retiro. |
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