| Jóvenes encuentran ayuda en los grupos parroquiales | ![]() |
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Jóvenes
de distintas parroquias cantan en el Retiro Anual para jóvenes
de la Diócesis de Sacramento en la iglesia Inmaculada Concepción.
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“Llegué a cultivar un odio y pensaba vengarme cuando fuera grande”, comparte el padre Lino. “Pero Dios permite ciertas circunstancias y Él sabe meterse en nuestras vidas y cambiarlas para siempre”. Por Luis Gris Los grupos juveniles simbolizaron cambios profundos y permanentes en la vida de Eduardo Cisneros, Jessica Lara, y el padre Lino Otero. Desde los 14 años Eduardo Cisneros, originario de Veracruz, México, comenzó a beber alcohol para olvidar las golpizas que su papá le propinaba a su mamá. “Era todos los días que la dejaba bañada en sangre. Por eso comencé también a usar drogas”, afirma Cisneros. A los 21 años dice que prácticamente había probado todo. “Marihuana, cocaína, crack, perico, éxtasis, el cual no me dejaba dormir en dos días”. Gracias a su abuela, Cisneros dio un giro radical. “Ella por un año me insistió a que fuera a visitar al Santísimo, hasta que me convenció y lo hice más que por presión que por gusto”, recuerda Cisneros, quien ahora tiene 31 años de edad. Ese día entró al templo y una señora le dijo que no tuviera miedo de acercarse, que aunque fuera drogadicto y tuviera problemas en su casa, Dios lo amaba. “Ese día comencé a llorar, y le reclamaba al Santísimo por qué tenía un padre tan malo y por qué su vida no tenía sentido”, comenta Cisneros. Cisneros decidió venir a los Estados Unidos porque sentía que al no conocerlo nadie podría comenzar su vida más fácilmente. Las amistades y ayuda que buscaba las encontró en el grupo juvenil del Santuario y en el Movimiento SEARCH. Sola en la multitud Aunque Jessica Lara se considera una chica popular y con muchos amigos, la joven de Woodland sentía mucha soledad. A los 16 años, Lara, quien es hija única y solo tiene mamá y dice ni siquiera recordar a su papá. “Por eso me gustan los grupos juveniles y los retiros porque nos nutren de Dios. Nos olvidamos de la soledad y las tristezas”, comenta Lara. “Pero al hablar con otros jóvenes sobre la religión no debemos llenarlos de muchas ideas, sino que vean más nuestras acciones el amor de Cristo”. Refugio espiritual De joven, el padre Lino Otero, párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe, nunca se imaginó que sería sacerdote. A los ocho años era un niño introvertido y maltratado físicamente por jóvenes niños pandilleros de su escuela. “Llegué a cultivar un odio y pensaba vengarme cuando fuera grande”, comparte el padre Otero. “Pero Dios permite ciertas circunstancias y Él sabe meterse en nuestras vidas y cambiarlas para siempre”. El sacerdote encontró mucha ayuda y su vocación a la vida sacerdotal precisamente en los grupos juveniles, y luego de haber culminado su carrera de administración de empresas, le dio el sí definitivo a Dios. De acuerdo con el padre Otero la pastoral diocesana por medio de los grupos y movimientos juveniles busca que los muchachos desarrollen sus habilidades y sus destrezas para ser hombres y mujeres comprometidos a vivir un evangelio encarnado para construir una sociedad más justa llena del amor de Dios. Lucía Zamora, coordinadora del grupo juvenil en el Santuario, dice que en su experiencia los jóvenes están deseosos de conocer a buenos mentores para que los puedan acompañar en sus momentos de indecisiones. “Gracias a los movimientos Juveniles como SEARCH y a la Renovación Carismática muchos jóvenes encuentran conversión en sus vidas, pero debemos seguirlos apoyando para que conozcan más sobre su fe”, ratifica Zamora. Ella afirma que siempre se debe apoyar a los jóvenes y motivarlos a que tengan un balance en su vida, que tengan una alimentación sana y balanceada, que hagan ejercicio y estudien para obtener buenas calificaciones, pero de igual manera que nutran su vida espiritual. “Es importante que se les de una formación en la fe para que no solo la defiendan sino que la vivan con responsabilidad. Y de esa forma se realice un cambio entre los mismos jóvenes porque se conviertan en buenos líderes formando a más líderes”. |
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